domingo, 28 de junio de 2020

Soledad


La niñez es una penumbra
La adolescencia un trauma
La adultez una mierda
La vejez una oportunidad 


La vida siempre la pensamos a futuro, como si fuera una serpiente donde la cabeza es la muerte y la cola el nacimiento. Pero nos damos cuenta de los círculos en que nos desenvolvemos, son un laberinto que jamás escapamos. 

Quizás la mente nos nubla con pensamientos y sentimientos vacíos, que sirven como un oasis en el universo vacuo. Nos alimentamos de mentiras e hipocresías, vestidas de bellezas sublimes que no se comprenden. Los sueños son la realidad dentro de tantas barreras, donde la felicidad no se encuentra por arte de magia, lo peor es que nunca se encuentra. Se vuelve imposible encontrar la cabeza de la serpiente y se tiende volver a la cola.

Los traumas y las barreras de la realidad se esconden bajo la alfombra, para que la maquina siga funcionando. Esta máquina pretende encontrar otros engranajes para no parar jamás, pero cual reloj de cuerda, necesita de alguien para continuar dando el tiempo.

La niñez, se vive dentro de la normalidad y el apego de quien te rodea, quizás te mantiene vivo a través del cuidado. Sin embargo, las altas expectativas te detienen en la mediocridad, jamás vas a destacar sin tener los medios necesarios. Se tiende a ser uno más del montón.

La adolescencia, te van a tildar de ególatra y narcisista, por no querer calzar en el común denominador de la gente, vas a sobresalir y te van a bajar como sea. La construcción del ego, como pieza fundamental de esta máquina, se implementa de forma oxidada, que en cualquier momento o lluvia se resquebraja, rompiendo todo el engranaje y contaminando los demás elementos.

La vida adulta, se hace lo que se puede, cuando ya la maquina está rota, funciona como un auto antiguo que lo utilizaron de taxi. Los sueños se desmoronaron en el camino, se cayeron a pedazos como chispitas en un helado en verano, son gotas de agua en el océano, son fantasmas de vidas sin concluir. Miras el mundo esperando tantas cosas, tantas almas que puedes poner feliz con tal de contagiarte de esa, pero son espejismos del vacío de tu corazón.

Si te odias, realmente jamás estarás con alguien, dice la frase cliché. ¿Pero cómo vas a construir un castillo si las piedras están rotas desde hace siglos? ¿Como plantear una vida acorde a la realidad que te toca vivir, si esta todo dado?


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